Nuestra Realidad (Tercera entrada) – Jorge Lentini

Nuestra realidad – Tercera entrada
El pasado 7 de septiembre, los bonaerenses concurrieron a las urnas en una elección desdoblada de las elecciones nacionales de octubre. El resultado dejó en evidencia que muchas de las expectativas generadas dos años atrás quedaron, en el mejor de los casos, en meras ilusiones. Para los ciudadanos más resilientes, esas expectativas se diluyeron; para otros, se transformaron en una profunda decepción.
Quienes anhelaban un cambio estructural en la Argentina —un país donde la ética y la moral en el ejercicio del poder fueran la regla y no la excepción— volvieron a experimentar frustración. Como adulto mayor, me permito hablar desde la experiencia: he vivido numerosas esperanzas electorales que, una tras otra, terminaron en desengaños. Pasamos de ser un país próspero, lleno de oportunidades y movilidad social ascendente, a una Argentina donde solo unos pocos se benefician de políticas que excluyen sistemáticamente a quienes más necesitan mejorar su calidad de vida.
Conviene comenzar por el principio: la moneda. Hasta la década de 1960, el peso era un instrumento de ahorro para los argentinos. Hoy, lisa y llanamente, no tenemos moneda. Desde los años setenta, comenzó un proceso de extranjerización del ahorro en favor de divisas, especialmente el dólar, guardado en colchones, cajas de seguridad o cuentas en el exterior. Durante más de cincuenta años, la inflación y la depreciación monetaria erosionaron la confianza en el peso, olvidando una verdad elemental: un país soberano necesita una moneda estable.
Este proceso se sostuvo en detrimento de los sectores más vulnerables, a quienes no se les puede exigir ahorro porque destinan la totalidad de sus ingresos a la subsistencia. Se cambiaron nombres, se aplicaron parches y se promovieron discursos técnicos que jamás devolvieron credibilidad a la moneda nacional.
Una realidad incómoda —de la que poco se habla porque beneficia a una minoría— es que la inflación también se alimenta del consumo aspiracional y de la banalización del gasto. Viajes al exterior, consumo ostentoso y estilos de vida insostenibles se volvieron norma, siempre financiados en moneda extranjera. Como los pesos perdían valor año tras año, era necesario obtener cada vez más pesos para sostener ese nivel de consumo, lo que se trasladó a precios crecientes, pero no a salarios dignos para los sectores humildes.
Hemos llegado al extremo de naturalizar que las operaciones inmobiliarias solo puedan realizarse en moneda extranjera. Por eso, aunque resulte doloroso, debemos volver al principio: exigir a nuestros gobernantes patriotismo, responsabilidad fiscal y una moneda nacional estable, alineada con estándares internacionales de inflación. Es imprescindible castigar los abusos, no gastar más de lo que se recauda, controlar el cumplimiento fiscal y priorizar la inversión en salud y educación pública.
Solo con tiempo, esfuerzo y dignidad podremos reconstruir un país que fue degradado por una dirigencia política, social y empresaria que ha olvidado el verdadero sentido de liderar y de sentirse orgullosa de ser argentina.
Autor: Jorge Lentini
mail: jllentini@yahoo.com.ar
Jorge Lentini se desempeñó como director de Relaciones Internacionales y Secretario de Proyectos Especiales en la Facultad Regional Avellaneda (UTN).
Fue director del Proyecto Fideicomiso Universidad en la misma Facultad. Está especializado en desarrollos de sistemas de financiación de viviendas a largo plazo.
En tal carácter se ha desempeñado part time en: a) B.V.I. Corporation, Bruselas, Bélgica; y b en Investigación, Desarrollo e Implantación SA, Madrid, España.
En la década del 90 fue miembro externo del staff del Dr. Don Juan Antonio García Diez (ex vicepresidente y ministro de Economía de España – 1977/1982) en el desarrollode diversos proyectos específicos.
Ex Director de Grameen Hábitat Argentina
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