Economía

Nuestra Realidad (Primera entrada) – Jorge Lentini

Nuestra realidad – Primera entrada

El análisis de la situación económica argentina requiere distinguir con claridad entre variables de flujo y de stock, así como entre indicadores fiscales, monetarios y sociales. En ese marco, la relación entre deuda pública y Producto Bruto Interno (PBI) constituye un indicador relevante, aunque no suficiente, para evaluar la sostenibilidad macroeconómica de un país. En términos generales, la literatura económica considera que ratios de deuda/PBI inferiores al 35% resultan manejables; valores intermedios requieren políticas correctivas consistentes; y niveles superiores al 50% tienden a restringir de manera significativa el margen de maniobra fiscal y monetaria, especialmente en economías con limitado acceso al crédito y baja credibilidad institucional.

Al cierre de 2024, la Argentina registraba una relación deuda/PBI cercana al 85%, lo que la ubica en una zona de alta vulnerabilidad. Esta situación se agrava por la composición de la deuda, la limitada profundidad de su mercado de capitales y la restricción externa crónica que caracteriza a su estructura productiva. A modo comparativo, Estados Unidos presenta una relación deuda/PBI superior al 120%; sin embargo, dicha comparación debe contextualizarse en la capacidad de emisión de la moneda de reserva internacional, la profundidad de su mercado financiero y su rol central en el comercio global. Las recientes políticas proteccionistas y fiscales adoptadas por ese país reflejan, no obstante, que incluso economías centrales enfrentan tensiones cuando el endeudamiento se torna persistente.

En el caso argentino, el problema central no radica exclusivamente en el nivel de endeudamiento, sino en la debilidad estructural de la generación de divisas y en la insuficiencia de reservas internacionales de libre disponibilidad. Si bien el PBI se ubica en torno a los u$s 278.000 millones y la deuda pública ronda los u$s 237.000 millones, estas magnitudes no implican una capacidad real de acumulación de reservas. Las reservas brutas del Banco Central incluyen activos que no son plenamente utilizables —encajes, swaps y pasivos contingentes—, lo que reduce significativamente el nivel de reservas netas disponibles para afrontar compromisos externos, estabilizar el mercado cambiario o sostener el nivel de actividad.

La fragilidad estructural del país puede ilustrarse mediante la comparación con empresas privadas de origen nacional que lograron insertarse exitosamente en el mercado global. En 2025, la capitalización bursátil de Mercado Libre alcanzaba aproximadamente u$s 127.000 millones, una cifra que, sin pretender equiparar realidades heterogéneas, evidencia la brecha existente entre el potencial de generación de valor del sector privado dinámico y la debilidad macroeconómica y social del país en su conjunto.

Desde esta perspectiva, el equilibrio presupuestario constituye una condición necesaria, pero no suficiente, para resolver los problemas estructurales de la economía argentina. La consolidación fiscal, en ausencia de crecimiento y generación de empleo, no garantiza la sostenibilidad social ni política del sistema. El Estado nacional continúa dependiendo del financiamiento externo, principalmente a través de organismos multilaterales de crédito, mientras enfrenta una elevada deuda social acumulada, expresada en altos niveles de pobreza, informalidad laboral y déficit habitacional.

La persistencia de estas condiciones pone de relieve la necesidad de un enfoque complementario, orientado a la creación de actividad productiva genuina. Una alternativa consistente consiste en canalizar el ahorro interno hacia instrumentos de inversión de largo plazo, con características similares a fondos de pensión, destinados a financiar emprendimientos productivos y empresas sociales en el ámbito local y regional. La Argentina cuenta con más de 1.700 localidades donde este tipo de iniciativas podría contribuir a la generación de empleo, la integración territorial y la reducción de la vulnerabilidad social.

Sin una expansión sostenida del empleo formal y de la actividad productiva, el deterioro social tenderá a profundizarse, incrementando la presión sobre un Estado con capacidad fiscal limitada. En este contexto, resulta poco realista suponer que el sector público, actuando de manera aislada, pueda resolver los problemas estructurales de pobreza y exclusión. Se vuelve imprescindible, por lo tanto, una articulación estratégica entre el Estado, el sector privado y la sociedad civil, orientada a un desarrollo productivo inclusivo.

La cuestión de fondo trasciende el plano estrictamente económico y se inscribe en el terreno político e institucional: ¿hasta qué punto es sostenible la actual dinámica sin un acuerdo amplio de la dirigencia política que permita abordar de manera coordinada los desequilibrios macroeconómicos y sociales, cuyo agravamiento progresivo compromete la cohesión social y la viabilidad del proyecto nacional?

Autor: Jorge Lentini

mail: jllentini@yahoo.com.ar

Jorge Lentini se desempeñó como director de Relaciones Internacionales y Secretario de Proyectos Especiales en la Facultad Regional Avellaneda (UTN).

Fue  director del Proyecto Fideicomiso Universidad en la misma Facultad. Está especializado en desarrollos de sistemas de financiación de viviendas a largo plazo.

En tal carácter se ha desempeñado part time en: a) B.V.I. Corporation, Bruselas, Bélgica; y b en  Investigación, Desarrollo e Implantación SA, Madrid, España.

En la década del 90 fue miembro externo del staff del Dr. Don Juan Antonio García Diez (ex vicepresidente y ministro de Economía de España – 1977/1982) en el desarrollode diversos proyectos específicos.

Ex Director de Grameen Hábitat Argentina

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