Convención Marco de las Naciones Unidas – Cambio Climático Cop 30

Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático
Conclusiones de la COP 30 – 17 de noviembre de 2025
Advertencias y reflexiones para el futuro de nuestra Casa Común
La COP 30 (Conferencia de la Partes), celebrada en Belém do Pará, en el corazón de la Amazonia, marcó un punto de inflexión en la conciencia global sobre el rumbo que ha tomado la humanidad en su relación con el planeta. Más allá de declaraciones diplomáticas, esta cumbre dejó un mensaje claro: el cambio climático ya no es una amenaza futura, sino una realidad presente que condiciona el destino económico, social y político del mundo.
Un límite que ya fue superado
Una de las conclusiones centrales de la COP 30 es el reconocimiento explícito de que el modelo de desarrollo dominante ha excedido los límites físicos de la Tierra. El aumento sostenido de la temperatura global, la pérdida acelerada de biodiversidad, la degradación de los suelos y la crisis del agua evidencian que no es posible sostener un crecimiento ilimitado en un planeta finito.
Persistir en este camino conduce a crisis cada vez más frecuentes, profundas y desiguales, que afectan con mayor dureza a los sectores más vulnerables de la población mundial.
Responsabilidad histórica y justicia climática
La COP 30 reafirmó el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas. Los países industrializados, responsables de la mayor parte de las emisiones históricas, tienen una obligación ética y material de liderar la transición energética y de financiar la adaptación y mitigación en los países en desarrollo.
La cumbre dejó en evidencia que la falta de cumplimiento efectivo de los compromisos financieros asumidos en años anteriores sigue siendo uno de los principales obstáculos para una transición justa y equitativa.
El límite de los compromisos voluntarios
Otro punto crítico fue el reconocimiento de que los compromisos climáticos voluntarios actuales resultan insuficientes para limitar el calentamiento global a 1,5 °C. La brecha entre los discursos y las acciones concretas continúa ampliándose.
Sin mecanismos reales de seguimiento, control y rendición de cuentas, los acuerdos internacionales corren el riesgo de transformarse en simples expresiones de buena voluntad, incapaces de revertir la crisis climática.
Transición energética y riesgo social
La transición hacia energías limpias fue ratificada como inevitable. Sin embargo, la COP 30 advirtió que una transición mal diseñada puede generar nuevas desigualdades: exclusión social, desempleo, extractivismo “verde” y concentración del poder tecnológico y financiero.
No existe transición climática posible sin justicia social, políticas de empleo, educación y protección de los sectores más expuestos al cambio.
Amazonia y pueblos originarios
Celebrada en la Amazonia, la COP 30 colocó en el centro del debate el rol estratégico de los ecosistemas y de los pueblos originarios como guardianes del equilibrio ambiental. La destrucción de la selva amazónica representa un riesgo sistémico global y no puede ser considerada un problema local o regional.
Su preservación debe asumirse como una responsabilidad internacional compartida, basada en el respeto a las comunidades que históricamente han protegido estos territorios.
Advertencias para el futuro mundial
La COP 30 dejó advertencias que no pueden ser ignoradas:
- El cambio climático actúa como multiplicador de crisis, intensificando conflictos, migraciones forzadas y colapsos económicos.
- La falta de cooperación internacional puede fragmentar el orden global y debilitar las instituciones multilaterales.
- Una transición ecológica concentrada en pocos actores puede generar nuevas formas de desigualdad y dependencia.
- La incapacidad de los Estados para proteger a sus poblaciones frente a los impactos climáticos erosiona la confianza democrática y abre espacio a respuestas autoritarias.
Reflexión final
La COP 30 dejó un mensaje inequívoco: el tiempo de las advertencias ha terminado; ha comenzado el tiempo de las decisiones difíciles. El futuro de nuestra casa común dependerá de la capacidad de anteponer el bien colectivo al beneficio inmediato, de recuperar la responsabilidad intergeneracional y de comprender que no existe progreso posible en un planeta degradado.
La historia no juzgará esta etapa por las palabras pronunciadas, sino por las acciones concretas que se adopten a partir de ahora.
Lic. Eros Natalio Galván
nuestracasacomun.com.ar



